lunes, 24 de mayo de 2010

LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN EN LOS MEDIOS AUDIOVISUALES

EL CASO DE LA RADIO Y TELEVISIÓN DE ANDALUCÍA, ESPAÑA COMO ESPACIO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA SOCIEDAD

La importancia de la industria audiovisual y en concreto del medio televisivo en la construcción de las sociedades, en la apertura de espacios para el diálogo y en el impulso del desarrollo económico y cultural de las regiones, resulta interesante como ejemplo el caso de la televisión pública española en el contexto de una de sus comunidades autónomas como lo es la andaluza.

Muchos de los debates teóricos acerca de la comunicación audiovisual se han centrado en las características de la información televisiva. Las posturas son variadas y presentan a la televisión como promotora del conocimiento, como agente educativo, como eje del entretenimiento, como portadora de valores y de contravalores, como dispositivo de violencia, como narcótico e, incluso, como aliada o enemiga de la lucha de clases. La imagen televisiva es un eficaz instrumento de representación de la realidad y, por ello, de las situaciones de distinto corte que viven las sociedades modernas.

Es unánime el reconocimiento de la contribución de un sector audiovisual competitivo en el desarrollo endógeno de las regiones y en la construcción cultural de las mismas. La evolución mundial del sector audiovisual y su correlato en cifras (que suele ser uno –por no decir el principal– de los indicadores clave en el mundo de los negocios) demuestra que las zonas que no disponen de un espacio audiovisual consolidado y de capacidad de producción de productos audiovisuales están perdiendo un potencial de primer orden en el conjunto de su desarrollo.

A pesar de que indudablemente el trabajo de una empresa como la Radio y Televisión de Andalucía es siempre mejorable en cuanto a ejecución presupuestaria, emisión de contenidos (a Canal Sur se le critica con fuerza por ejemplo la “flolclorización” de sus contenidos y programación), etc., es importante resaltar el papel que ha desempeñado la empresa pública como promotora del desarrollo del tejido industrial en la región promoviendo la creación de empresas productoras, de servicios, de alquiler de equipos audiovisuales, etc. Paralelamente ha sido muy valioso su papel en la creación y apertura de espacios televisivos que promueven la cultura andaluza, están abiertos a la participación ciudadana, fomentan el debate sobre temas de interés, promueven la interculturalidad y la igualdad entre los géneros, estimulan la creación audiovisual, cumplen funciones de servicio público, etc. Por ejemplo, la programación estipulada para esta primavera pone su atención preferente en el público infantil, enriqueciendo la oferta destinada a los menores con espacios propios relacionados con la conmemoración del IV Centenario de El Quijote, y reforzando la protección de sus derechos en las parrillas de Canal Sur Televisión y Canal 2 Andalucía.

Para un grupo importante de los andaluces y andaluzas, la televisión constituye una de las fuentes fundamentales de información, de entretenimiento y de conocimiento. De allí la importancia de la industria audiovisual y del papel de los canales de televisión autonómicos vistos no ya en términos de mercado sino como responsables de la formación y de la visión del mundo de las personas. Esta discusión sobre la vertiente ética de la televisión, íntimamente vinculada al funcionamiento de una industria audiovisual con potencial transformador de la realidad, radica uno de los aspectos que no deben obviarse en un debate serio y comprometido sobre el sector audiovisual en general y, por supuesto, también en Andalucía.

Sin duda el papel de la televisión va más allá de la simple información sobre acontecimientos o temas de nuestra sociedad y de permitir a las personas y grupos presentar sus argumentos y puntos de vista: la televisión también desempeña una función educativa en la sociedad. Es decir, es en gran medida responsable de la formación (no sólo de la información) de sistemas de conceptos y creencias, incluso de lenguajes -tanto visual y simbólico como verbal- que los ciudadanos y ciudadanas utilizamos para dar sentido e interpretar el mundo en el que vivimos. En consecuencia, la televisión llega a influir en lo que pensamos sobre nosotros mismos y en la visión que tenemos de nuestro entorno. En otras palabras, la televisión también desempeña un papel fundamental en la formación de la identidad cultural de los pueblos.

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